Proyecto de la senadora “Beba” de Soria impulsa la emisión de un billete o moneda con la figura de “Chacho” Peñaloza

Será un homenaje de la Nación Argentina, al cumplirse el próximo año el 150° aniversario del asesinato del caudillo riojano, ocurrido el 12 de noviembre de 1863, en Olta, departamento General Belgrano.   

El proyecto de ley de la senadora nacional Hilda “Beba” de Soria establece que “el Banco Central de la República Argentina y la Casa de la Moneda arbitrarán los medios necesarios para la impresión de un billete o, en su defecto, la acuñación de una moneda, con la imagen de Ángel Vicente Peñaloza, “El Chacho”.

“El Poder Ejecutivo Nacional dispondrá lo necesario y reglamentará esta Ley para la efectivización del artículo anterior durante el segundo semestre del año 2012 o bien durante el año 2013”, agrega.

Fundamentos de la iniciativa

El 12 de noviembre de 1863, en Olta, provincia de La Rioja, el brigadier general don Ángel Vicente Peñaloza, el Chacho, caía atravesado por la lanza asesina del mayor Irrazábal. Rematado a balazos luego, su asesino ordenó cortarle la cabeza y exhibirla durante ocho días en la plaza del pueblo. El autor intelectual del horrendo crimen,  Domingo Faustino Sarmiento diría al respecto: “…he aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin cortarle la cabeza a aquel inveterado pícaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses”.

En el pensamiento liberal sarmientino, el fin “civilizador” había justificado el brutal crimen. Porque, tal como lo explica el filósofo José Pablo Feinman en uno de sus luminosos escritos, “la civilización ejerce la violencia en nombre de valores que se proponen como constructivos. La violencia de la civilización no se piensa a sí misma como nihilista. Siempre está por construir un mundo. Y la construcción de ese mundo implica el aniquilamiento de los diferentes”.

En aquella época, como también lo señala Feinman, “nadie utilizó la violencia civilizadora con más pasión y lucidez que Sarmiento. Porque Sarmiento no sólo hizo matar a Angel Vicente Peñaloza, el Chacho, sino que, asimismo, ofreció la más compleja, prolija y, por decirlo así, obstinada defensa de ese asesinato. Lo hizo en un libro que llamó El Chacho y que, en uno de sus pasajes, dice: “Las ‘guerrillas’ desde que obran fuera de la protección de gobiernos y ejércitos están fuera de la ley y pueden ser ejecutadas por los jefes en campaña. Los salteadores notorios están fuera de la ley de las naciones y sus cabezas deben ser expuestas en los lugares de sus fechorías”. No hay que dudarlo: si uno quiere saber cómo y por qué se mata en nombre de la civilización… hay que leerlo a Sarmiento. Esa tarea nos espera”.

En una misma línea, sostengo que además de leer los escritos de Sarmiento, para “saber cómo y por qué se mata en nombre de la civilización”,  resulta aleccionadora la historia de la civilizada y liberal Europa, donde las atrocidades cometidas por nazis y fascistas –por ejemplo- abrevaron en la misma “pasión civilizadora”. Tanto como las guerras de liberación pasadas y presentes emprendidas por los Estados Unidos de Norteamérica. O los crímenes de lesa humanidad del proceso de reorganización nacional argentino y sus clones latinoamericanos.

Y no vaya a creerse que estos son asuntos del pasado o extraños a nuestro país. Por el contrario, es aquí, en nuestra Argentina de hoy, donde -bajo formas no siempre sutiles- el “esquema civilización-barbarie”, tan bien definido y pregonado por Sarmiento para justificar la masacre federal, se advierte escondido detrás de discursos políticos y doctrinas económicas, con su correspondiente sustrato intelectual y favor mediático.

Por eso, el ejercicio de la memoria activa y militante, nacional y popular, intenta ser nuestro aporte esencial  a esta lucha, con la clara conciencia de que el combate sólo tendrá fin el día que hayamos sido capaces de construir un país con justicia social, verdaderamente democrático, profundamente solidario y auténticamente federal.

Es en nombre de esos valores y de esas luchas que el pueblo argentino, a través del Congreso de la Nación  y de este proyecto de ley, tiene la oportunidad de rendirle homenaje a el Chacho Peñaloza, al cumplirse 150 años de su paso a la inmortalidad, y en él, a todos los que ofrendaron su vida peleando por una patria justa, libre y soberana.

Entiendo, Señor Presidente, que esta iniciativa hará justicia con esta figura emblemática del país profundo, caudillo del país federal que anhelamos tener. Es justo entonces que la nación le rinda homenaje, a través de un billete o moneda de curso legal, instrumento visual que llegará a toda la población del país de manera palpable.

Además, acaso sea ésta una nueva manifestación normativa de la saludable corriente de revisionismo histórico que pretende reivindicar a personajes esenciales de nuestra argentinidad, como la inmortal Evita, Juan Facundo Quiroga o Juan Manuel de Rosas. Como todos ellos, el Chacho es figura querida y sentida por gran parte del pueblo argentino, reconociendo en él a uno de los principales defensores del federalismo.

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